
En 1973, el jefe de inmunología de trasplantes del Instituto Sloan-Kettering de Nueva York, William T. Summerlin, aseguró haber obtenido el injerto sin rechazo al haber injertado sin rechazo alguno un trozo de piel de ratón negro en un ratón blanco, lo que significaba un gran avance en este complejo mundo de los trasplantes. Cuando alguien revisó su trabajo se encontró que la supuesta piel de ratón negro injertada en el ratón blanco era simplemente una zona de la piel blanca del ratón pintada con un rotulador negro.






