El Tupolev Tu-144 fue el primer avión supersónico comercial. El primer vuelo de un prototipo del Tu-144 se llevó a cabo el 31 de diciembre de 1968 cerca de Moscú, dos meses antes que el Concorde.

El origen de su fabricación fue a principios de los años 60. En 1961 Nikita Kruschev se enteró del proyecto Anglo-Francés de fabricación de un avión supersónico de pasajeros: el Concorde. La Unión Soviética no quería dejar que occidente se quedase con todo el prestigio y las ventajas de esta nueva tecnología, así que debía, imperiosamente, ponerse por delante del proyecto Concorde costara lo que costara. Así, en 1963 agentes de la KGB fueron instruidos expresamente para robar los planos del Concorde, con especial énfasis en el diseño y los motores. El éxito de su misión no tardó en llegar, a los pocos meses los planos estaban en la Unión Soviética.
Los trabajos de diseño de un avión supersónico soviético ya habían comenzado a principios de los años 60, pero en 1965 gracias a los planos robados y al trabajo del equipo de Andréi N. Túpolev. Los espías al servicio de la URSS no se habían apoderado de los planos definitivos del aparato —los séptimos— sino de los segundos en los que el avión padecía aún graves fallos de funcionamiento. Era tal el parecido al prototipo del Concorde que el avión fue rápidamente bautizado por los occidentales con el apodo de "Konkordski".
Al fin, en 1968, los soviéticos finalizarían la construcción de su avión. El 31 de diciembre de 1968 el Tu-144 realizó su vuelo inaugural, cruzó por primera vez la barrera del sonido el 5 de junio de 1969 y el 15 de julio de 1969 se convirtió en el primer transporte comercial que excedió el Mach 2.
Pero en junio de 1973 se realizaba una exhibición en Gusainville en la que estaban presentes el Tu-144 y el Concorde. El tercer día de la muestra fue la ocasión en que los dos únicos aviones supersónicos de pasajeros del mundo se batirían en duelo. El Concorde voló primero y ejecutó una brillante presentación. Después le tocaría el turno al Tu-144. Repentinamente a los 4000 pies de altitud se produjo un violento cambio de dirección en la nariz del avión provocando que empezase a caer. Segundos más tarde, a 1500 pies de altura el avión explotó. Doce personas resultaron muertas en el accidente. El desastre fue grabado desde tierra.
Los motivos del accidente nunca fueron esclarecidos. El informe oficial dijo que la pérdida del avión se debió a un error del piloto. La versión más extendida, y probablemente la real, dice que los funcionarios franceses presentes en la exhibición, sabiendo que el Tu-144 estaba construido con la base de los segundos planos del Concorde, pidieron al embajador soviético que ordenase al piloto realizar una maniobra imposible para un avión construido con base esos planos. Otras fuentes dicen que un Mirage francés, con la intención de fotografiarlo en el aire, se metió en la trayectoria del Tu-144 y tuvo que hacer una maniobra brusca para evitar la colisión que le llevó atener el accidente. Incluso hay quien dice que fue saboteado desde dentro.






