
Tomás de Torquemada (1420 – 1498), Inquisidor general de Castilla y Aragón en el siglo XV y confesor de la reina Isabel la católica. Fue el principal representante de la llamada Santa Inquisición, y que supuso no sólo el azote de los judíos y musulmanes en la España reconquistada, sino que al amparo tanto de los Reyes Católicos como del oscuro poder eclesiástico torturó, amenazó y sembró el pánico entre más de trescientos mil españoles de la época. El cronista español de esa época, Sebastián de Olmedo, lo llamó «el martillo de los herejes, la luz de España, el salvador de su país, el honor de su orden». El nombre de Torquemada, como parte de la leyenda negra de la Inquisición española, se ha convertido en un apodo para la crueldad y el fanatismo al servicio de la religión.
Los «herejes» (cualquier persona que no comulgara con las ideas católicas) y los conversos (que se convertían en católicos para evitar la persecución) fueron los principales objetivos, pero cualquiera que osara hablar en contra de la Inquisición era considerado sospechoso. Para evitar la propagación de las «herejías», Torquemada, al igual que se hacía en toda Europa, promovió la quema de literatura no católica, en particular bibliotecas judías y árabes.
Juan Antonio Llorente, primer historiador del Santo Oficio, asegura que durante su mandato fueron quemadas más de 10.000 personas y otras 27.000 sufrieron penas infamantes.
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2010-12-17 04:50:34 | Ernestín - mi inocente benia a los padresitosSi existe infierno debe de estar gozando del calor humano del lugar. Al igual que toda esa institución poderosa y tenebrosa que albergaba a víctimas hace 2000 años, hoy los hechos están a la inversa ellos persiguen, juzgan y son capaces de asesinar con tal de quedarse con el puesto. eso sucede en algunos cargos de máxima categoría. Y eso no es todo en mi país son tan sinverguenzas que le chupan la sangre al pueblo, pues al año tienen ingresos del estado nada más y nada menos que casi 4 millones de dólares. Así cualquiera es cura.






