París, 19 de noviembre de 1957.
Querido señor Germain:
Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo.
Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.
Lo abrazo con todas mis fuerzas.
Albert Camus.

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2010-04-23 17:22:22 | Julio César Muñoz - La gratitud, divino tesoro.Sólo las almas grandes, cuando no pierden su horizonte de humildad, reconocen que auncuando naveguen en medio de las más ricas aguas, deben dar de modo permanente la gratitud a aquello y a aquellos que en este mundo les dan la mano cuando la necesitan. No importa cuán grandes y enceguecedoras sean las preeminencias y premios que los otros humanos nos otorguen, jamás debemos permitir que de nuestro interior se desarraiguen las expresiones de la gratitud, la sencillez y la generosidad, y mantener siempre los pies bien firmes sobre la tierra. Alguien dijo: "No importa el trono en que nos sentemos, siempre lo haremos sobre el trasero...".






